por José Luis Moro.
He pasado por delante y no he podido evitar pararme a hacer una foto. En este chalecito de la colonia Prosperidad de Madrid tenía su estudio de grabación Roberto Jiménez. Prácticamente todas las cuñas de radio de Remo se grabaron allí. Hasta el día en que, hace unos diez años, por circunstancias familiares, la casa dejó de ser estudio y volvió a convertirse en vivienda. Una verdadera pena, porque aquel era un sitio muy peculiar. Un auténtico remanso de paz. Un lugar en el que aunque hubiera prisa, siempre tenías la sensación de que no había prisa. El carácter de Roberto contribuía también a contagiarte ese espíritu anti estrés que tanto ayudaba a mejorar la calidad del producto final.
Y es que la radio es un medio tan ágil, que muchas veces creemos que se puede hacer deprisa y corriendo, que no hace falta perder el tiempo deteniéndonos a pensar cual es la mejor manera de producir una cuña. Craso error. Cuando hacemos un spot, dedicamos decenas de horas a pensar quién es el realizador ideal, cómo debe ser la luz o qué música le viene mejor. Tardamos días en encontrar a los actores ideales, rodamos tomas y más tomas, echamos noches enteras en las salas de montaje y postproducción. La radio no es ni mucho menos tan complicada de producir como la tele, pero no por eso hay que pensar que se puede despachar en cinco minutos. La buena publicidad de radio no suele salir en un rato, ni grabarse a la primera.
Por eso, nos gustaba tanto trabajar allí, porque lo más importante a la hora de elegir el lugar en el que vas a grabar tus cuñas no es ni mucho menos la parte tecnológica. Es un muy buen técnico de sonido -Roberto lo era y hasta donde yo sé lo sigue siendo– y sobre todo, esa parte intangible que hace que el lugar de trabajo aporte a la idea. Pero por desgracia, aquel chalet tan especial no volverá a ser el estudio de grabación único en el mundo que fue.
O sí. Porque, al fin y al cabo, lo acaban de poner a la venta. A riesgo de que se empiece a rumorear que trabajo de tapadillo para Idealista, si a alguien de este sector le queda dinero, le animo a pujar por la propiedad. Para montar lo que sea que sirva para fabricar buenas ideas. El barrio es perfecto. Y hay vecinos francamente interesantes. Nuestros amigos de Garlic, sin ir más lejos. Esas paredes inspiran, en serio. Al menos, inspiraron, entre otras muchas, estas dos piezas que el jurado del Festival de Publicidad de San Sebastián consideró en su día dignas del Gran Premio de radio. A pesar del paso del tiempo, siguen teniendo su aquél.


La DGT acaba de 













